Vamos a desmontar un mito: el verdadero terror del emprendimiento no es el fracaso, es el éxito. Sí, has leído bien. El éxito es ese lobo con piel de cordero que te acecha cuando menos lo esperas. Cuando estás en la lucha diaria, con la mirada fija en la visión que te levanta de la cama cada mañana, no hay tiempo para pensar en el largo plazo. Pero, amigo mío, cuando el éxito te sonríe, ahí es cuando la verdadera batalla comienza.
El éxito no es solo llenarte los bolsillos hasta que parezcas un muñeco de Michelin de billetes. No, va mucho más allá. Es sobre tener un propósito, una misión que te haga vibrar las entrañas. Las empresas que ponen su misión por delante, esas son las que cortan el bacalao más fácilmente.
Pero ojo, que no estar nadando en oro todavía no es excusa para no tener claro tu propósito. Las compañías con una misión clara se la rifan tanto en tiempos de vacas flacas como cuando están en la cresta de la ola. Porque cuando tus tripulantes reman movidos por algo más que la pasta, es menos probable que te dejen tirado cuando el mar se pone bravo.
Tomemos a Jenn Hyman, la jefa de Rent the Runway, ese servicio de alquiler de diseño online. La pobre tuvo que tragar machismo y chovinismo mientras vendía su idea a unos capitalistas de riesgo que parecían sacados de la prehistoria. Uno hasta le cogió la mano y le dijo: «Qué monada, vas a poder ponerte vestidos preciosos. Esto debe ser muy divertido para ti». Cualquiera se hubiera ido por los cerros de Úbeda con semejante comentario. Pero Jenn no se dejó llevar por la ira. No estaba allí para hacerse de oro, sino porque creía en su misión: hacer que las mujeres se sintieran estupendas. Esa misión fue su escudo contra todo el sexismo, la negatividad, las decepciones y la incertidumbre. Al final, esa misión llevó a Rent the Runway a alcanzar una valoración de mil millones en 2019.
Mantenerse fiel a tu misión y tus valores también simplifica las decisiones. Saber lo que representas te ayuda a recordar en qué negocio estás y por qué estás en él, una vez que empiezan a llover las opciones y oportunidades. Como han aprendido muchos emprendedores exitosos, hay poder en ser auténticamente tú. Cuanto antes definas tu misión, antes encontrarás el éxito.
Conquista tu Misión: Un Mapa del Tesoro para Emprendedores con Garra
¿Quieres ser el capitán de tu propio barco en el mar del emprendimiento? Pues agarra tu brújula y prepárate para navegar con estos pasos accionables que te llevarán directo al botín.
Define tu Norte:
No empieces a construir tu barco sin saber a qué isla desierta quieres llegar. Tu misión es tu norte, tu estrella polar. Encuentra esa razón de ser que te haga quemar los barcos y no mirar atrás.
Recluta a tu Tripulación:
Rodéate de lobos de mar que compartan tu visión y no teman a las tormentas. Busca a aquellos que remen contigo por pasión, no solo por las monedas de oro.
Enfréntate a los Tiburones:
El camino está lleno de tiburones esperando a que caigas. Pero tú, con tu misión como escudo, no te dejarás intimidar. Ya sea el machismo o la negatividad, tú sigues adelante, porque tu propósito es más fuerte que sus dientes.
Celebra las Batallas Ganadas:
Cada pequeña victoria es un paso hacia el éxito. No esperes a llegar a la isla del tesoro para celebrar. Cada nuevo cliente, cada venta, cada feedback positivo, es un cañonazo de confianza.
Navega con Autenticidad:
En este océano, los que fingen ser lo que no son acaban en el fondo. Sé auténticamente tú, con tus rarezas y tus manías. Eso es lo que te hará inolvidable y genuino.
Mantén el Rumbo:
Una vez que el éxito empiece a soplar en tus velas, no pierdas el rumbo. Recuerda por qué empezaste este viaje y sigue persiguiendo esa misión que te hace vibrar el alma.
Deja tu Legado:
No se trata solo de llegar a la isla y llenar tu cofre, sino de marcar el mapa para que otros puedan seguir tus pasos. Construye algo que perdure, que inspire a las futuras generaciones de piratas emprendedores.
Así que ya sabes, si quieres que tu negocio sea un cañón, no pierdas de vista tu misión. Que no te distraigan los cantos de sirena del éxito fácil. Mantén el rumbo, y no solo llegarás a puerto, sino que lo harás con estilo, dejando tu estela. Inspira, energiza y nunca, pero nunca, dejes que te apaguen esa chispa canalla que te hace único.