¡Eh, tú, pedazo de vago! Sí, tú, el que está leyendo esto en lugar de hacer algo productivo con su vida. ¿Alguna vez te has preguntado cómo coño Jerry Seinfeld pasó de ser un don nadie a ser el puto amo de la comedia? Pues agárrate los machos, porque voy a revelarte el secreto que lo convirtió en una máquina de hacer reír y ganar pasta. Y no, no tiene nada que ver con comer cereales en pijama.
El método de Seinfeld es tan simple que hasta tú podrías entenderlo, aunque tuvieras el cerebro del tamaño de un cacahuete. Se llama «No romper la cadena», y es más adictivo que esa serie de mierda que te estás maratoneando en Netflix.
Paso 1: Consigue un calendario del tamaño de tu ego
Lo primero que necesitas es un calendario tan grande que ocuparía media pared de tu cuchitril. Si no tienes pared, pégalo en el techo sobre tu cama. Así, cada vez que te despiertes después de una noche de excesos, lo primero que verás será tu fracaso o tu éxito estampado en tu cara.
Paso 2: Márcalo como si fueras un perro territorial
Cada día que trabajes en tu objetivo, marca una gran «X» roja en el calendario. ¿Escribiste un chiste? X. ¿Hiciste 10 flexiones sin que te diera un infarto? X. ¿Conseguiste no mandar a la mierda a tu jefe? X gigante, campeón.
Paso 3: No rompas la puta cadena
Aquí es donde la magia sucede. Ver esa hilera de X’s creciendo día a día es más satisfactorio que ganarle una discusión a tu suegra. Tu cerebro, esa masa gelatinosa que normalmente usas para memorizar estadísticas deportivas inútiles, de repente se volverá loco queriendo mantener la racha.
Pero ojo, capullo, que esto no es un paseo por el parque. Formar un hábito es como intentar domesticar a un tigre con un látigo de regaliz: difícil, peligroso y probablemente acabes hecho un Cristo. Pero si Seinfeld pudo, tú también puedes. O al menos puedes intentarlo sin hacer el ridículo… demasiado.
Ahora bien, no te creas que esto va a ser coser y cantar. Cambiar hábitos es como intentar convencer a tu ex de que has cambiado: requiere tiempo, paciencia y unos huevos del tamaño de pelotas de playa.
La clave está en entender que más de la mitad de las gilipolleces que haces a diario son hábitos automáticos. Es como si tu cerebro fuera un DJ perezoso que solo pone la misma puta canción una y otra vez. Tu trabajo es ser el productor que le dice: «Eh, capullo, cambia el puto disco».
Y ahora viene la pregunta del millón: ¿cuánto tiempo se tarda en formar un hábito? Mucha gente dice que 21 días, pero eso es una puta mentira más grande que las promesas de un político en campaña. La realidad es que se necesitan unos dos meses para que algo se convierta en un hábito arraigado. Sí, amigo, dos putos meses. Así que deja de buscar atajos y ponte las pilas.
Pero no todo son malas noticias, campeón. Una vez que formas un hábito positivo, es como tener un guardaespaldas personal para tu fuerza de voluntad. Ya no tendrás que gastar energía en decidir si haces algo o no, simplemente lo harás, como un puto robot programado para ser awesome.
Ahora, unos consejos para que no la cagues en el intento:
- Si fallas un día, no te tires por la ventana. Solo asegúrate de no fallar dos veces seguidas. Una X perdida es un bache, dos son el camino al fracaso.
- No intentes ser Seinfeld en todo. Elige UN hábito y machácalo hasta que sea más automático que rascarte las pelotas viendo la tele.
- Sé realista, imbécil. No vas a pasar de ser un bulto en el sofá a escribir un especial de comedia en una semana. Empieza por algo que hasta tú puedas hacer sin llorar, como escribir un chiste al día, aunque sea más malo que pegarle a tu abuela.
- La consistencia es la clave, joder. Missing one day isn’t disastrous, but missing a week will throw you off course. Lleva un registro de tus victorias diarias como si fueras un contable obsesivo-compulsivo.
- Reemplaza los hábitos de mierda por unos que molen. No puedes simplemente dejar de hacer algo, tienes que sustituirlo por otra cosa. Es como en las películas de robos, donde siempre cambian el diamante por una réplica. Tú tienes que hacer lo mismo con tus hábitos.
Recuerda: la constancia es la madre de todos los logros y la abuela de todas las famas. Seinfeld no se hizo millonario contando chistes de vez en cuando. Lo hizo TODOS. LOS. PUTOS. DÍAS.
Así que ya sabes, pedazo de melón. Cuelga ese calendario y empieza a marcar X’s como si no hubiera un mañana. Porque si sigues como hasta ahora, igual ni lo hay para ti. Cambia tus hábitos y cambiarás tu vida. Y no, no estoy hablando de cambiar tu hábito de ducharte por el de oler como un mamut en descomposición. Hablo de convertirte en la mejor versión de ti mismo, en ser el puto amo de tu vida.
¿Estás listo para el desafío? Pues deja de leer esta mierda y ponte manos a la obra. Tu futuro yo te lo agradecerá, y quién sabe, igual hasta consigues que tu madre esté orgullosa de ti por una vez en su vida.
Recuerda: la vida es como una partida de póker. Puedes quejarte de las cartas que te han tocado o puedes aprender a jugar el juego como un puto genio. Tú eliges, campeón. Ahora ve y conquista el mundo, o al menos, intenta no prenderle fuego mientras marcas esas X’s en tu calendario.