Imagínate esto: estás en una fiesta llena de gente aburrida, vestida de gris, hablando de sus trabajos de oficina. De repente, entra un tío con un traje de estrellas y rayas, montado en una moto, saltando sobre una piscina llena de tiburones. ¿A quién vas a recordar al día siguiente? Exacto, al loco de la moto.
Así es como funciona una marca personal fuerte, amigos míos. No se trata de ser el más guapo o el más listo, se trata de ser el más memorable. Y para eso, necesitas tener los cojones bien puestos y estar dispuesto a hacer algo que nadie más se atreve.
Tomemos como ejemplo a nuestro amigo motero. Este cabrón no era más que un tipo cualquiera al que le gustaba hacer trucos en moto. Pero tenía algo que los demás no tenían: un par bien grande y un instinto para el marketing que haría llorar a Don Draper. ¿Qué hizo? Se puso a saltar sobre serpientes de cascabel. Sí, has oído bien. Serpientes. De. Cascabel.
La gente empezó a hablar. «¿Has visto a ese loco?», decían. Y así, de la noche a la mañana, pasó de ser «ese tipo de la moto» a ser «el tío que salta sobre serpientes». Un nombre de mierda, lo admito, pero entonces un poli con sentido del humor le puso un mote que le venía como anillo al dedo. Y así nació una leyenda.
Pero no se detuvo ahí. Oh, no. Este cabrón sabía que una marca es más que un nombre. Es una experiencia completa. Así que se vistió siempre igual: trajes brillantes de rojo, blanco y azul. Cuando la gente lo veía, sabía exactamente lo que iba a pasar: locura, adrenalina y posiblemente una visita al hospital.
Y aquí está la lección, queridos aprendices de la marca personal: tu nombre tiene que significar algo. Cuando la gente piense en ti, tiene que pensar en algo específico. Algo que les haga decir «¡Coño, ese tío sí que sabe!».
Piensa en los grandes. Lincoln era honesto, Ali flotaba como una mariposa y picaba como una abeja, y Aretha Franklin era la puta ama del soul. ¿Y tú? ¿Qué coño eres tú?
Construir una marca personal fuerte es como hacer un cóctel molotov: necesitas los ingredientes correctos y tienes que estar dispuesto a prenderle fuego a todo. Así que aquí van algunos pasos para que empieces a incendiar el mundo:
- Define tu mensaje: ¿Quién cojones quieres ser? Encuentra cinco o seis adjetivos que te definan y pruébalos. Si eres todo sobre la bondad, ¿cómo puedes comportarte de una manera que grite «¡Soy más bueno que el pan!»?
- Predica con el ejemplo: No basta con hablar, tienes que caminar el camino. Si dices que eres un rebelde, más te vale que no te pille nadie en una fiesta del té con el meñique levantado.
- Promociona tu mierda: Si tu startup tiene una misión caritativa, grita esa mierda desde los tejados. Encuentra los canales adecuados. MySpace era genial en 2005, pero en 2024 es tan útil como un cenicero en una moto.
- Haz que la gente se gire: No necesitas saltar sobre serpientes (aunque, joder, eso sería impresionante), pero necesitas hacer algo que haga que la gente deje de mirar sus putos teléfonos por un segundo.
- Sé consistente: Una marca fuerte es como una buena resaca, se construye con el tiempo. No puedes ser un rebelde hoy y un lameculos corporativo mañana.
- Evoluciona, pero no te vendas: El mundo cambia, y tú debes cambiar con él. Pero no pierdas tu esencia. Si empezaste como el rey de las fiestas, no te conviertas de repente en un monje budista (a menos que sea parte de tu arco narrativo, en cuyo caso, adelante, ilumínate).
- Sé auténtico: La gente puede oler la mierda falsa a kilómetros. Si no crees en tu propia marca, nadie más lo hará.
Recuerda, construir una marca personal no es para los débiles de corazón. Es para los que están dispuestos a saltar sobre serpientes metafóricas (o reales, si eres un jodido loco) para destacar. Es para los que están dispuestos a arriesgarlo todo por ser recordados.
Así que sal ahí fuera y haz que el mundo sepa quién coño eres. Que cuando la gente oiga tu nombre, sepa exactamente qué esperar. Que cuando entres en una habitación, todo el mundo piense «Oh, mierda, aquí viene problemas/diversión/inspiración» (elige tu veneno).
Y si alguien te dice que estás loco, que estás yendo demasiado lejos, sonríe y diles: «Gracias, eso es exactamente lo que estaba buscando». Porque al final del día, es mejor ser recordado como un loco que olvidado como un don nadie.
Ahora ve y construye tu marca. Y si necesitas inspiración, recuerda: en algún lugar, hay un tipo que saltó sobre serpientes de cascabel y se convirtió en una leyenda. ¿Qué coño vas a hacer tú?