¿Estás hasta los cojones de ser un don nadie en este circo corporativo? ¿Harto de que tus brillantes ideas sean más ignoradas que un predicador en un concierto de heavy metal? Pues agárrate los machos, porque vamos a dar un giro de 180 grados a tu triste existencia profesional.

Mira, el mundo está hasta arriba de lameculos que creen que con sonreír y asentir van a llegar a la cima. Spoiler alert: no lo harán.

Ni de coña.

La verdadera fascinación, esa que te catapulta al olimpo empresarial, es una mezcla explosiva de audacia, creatividad y unos huevos tan grandes que necesitas una carretilla para moverlos.

Vamos a desgranar esta mierda paso a paso, para que hasta el más cortito pueda entenderlo:

  1. Encuentra tu factor «¿Qué coño?»

Sí, has leído bien. Necesitas algo que haga que la gente se frote los ojos y diga: «¿Qué coño acabo de ver?» Puede ser tu estilo, tu forma de hablar o cómo resuelves problemas. El punto es que seas tan jodidamente inolvidable que la gente sueñe contigo por las noches.

No estamos hablando de ser «diferente» como esos hipsters con barba de leñador y gafas sin cristales. Hablamos de ser tan único que la gente no pueda clasificarte. Eres el puto unicornio en un establo de burros.

  1. Crea tu propia mitología

¿Crees que a alguien le importa una mierda tu MBA o tu experiencia laboral de mierda? Pues no. Pero si les cuentas una historia tan loca que parece sacada de una peli de Tarantino, eso sí que les va a dejar con la boca abierta.

No estoy diciendo que te inventes mierdas. Hablo de tomar tu historia y convertirla en una puta leyenda. Eres el protagonista de tu propia película de acción, no el extra número 3 en el fondo de la escena.

  1. Sé el puto amo de tu nicho

No me refiero a ser «bueno». Me refiero a ser tan jodidamente bueno que la competencia se cague en los pantalones solo de oír tu nombre. Tienes que dominar tu campo como si fueras el puto Maestro Jedi de tu industria.

Estudia, practica, obsesiónate. Conviértete en la Wikipedia andante de tu sector. Cuando alguien tenga una pregunta, tu nombre tiene que ser la respuesta por defecto.

  1. Rompe las reglas, pero con estilo

Si todos van de traje, tú ve en vaqueros y zapatillas. Pero ojo, que se note que es porque te la suda, no porque no te llegue para más. La clave está en romper las normas de una manera tan elegante que la gente piense: «Joder, ojalá tuviera yo los huevos de hacer eso».

No se trata de ser un capullo rebelde sin causa. Se trata de reescribir las reglas del juego a tu favor. Eres el árbitro, el jugador y el dueño del estadio, todo en uno.

  1. Crea experiencias, no solo productos o servicios

La gente olvida lo que dices, pero nunca olvida cómo les haces sentir. Haz que trabajar contigo o comprar tu producto sea como montarse en una montaña rusa con los ojos vendados: aterrador, emocionante y tan adictivo que quieran repetir una y otra vez.

No vendas mierda. Vende experiencias que la gente quiera tatuar en su cerebro. Crea momentos tan épicos que la gente los cuente en las cenas de Navidad durante años.

  1. Sé auténtico, joder

Sí, suena a frase de libro de autoayuda escrito por un gilipollas con sonrisa de anuncio de dentífrico. Pero es la puta verdad. En un mundo de copias baratas y falsificaciones, el original siempre destaca.

No intentes ser la versión barata de alguien más. Sé la mejor versión de ti mismo, aunque eso signifique ser un cabrón excéntrico. La autenticidad es como un imán para el éxito.

  1. Domina el arte de la provocación inteligente

No se trata de insultar a diestro y siniestro como un niñato de 12 años en un chat de Fortnite. Se trata de sacudir el avispero de una manera tan inteligente que la gente no pueda evitar prestar atención.

Di lo que otros piensan pero no se atreven a decir. Cuestiona el status quo. Sé el grano en el culo del establishment, pero hazlo con tanta gracia que incluso tus detractores tengan que aplaudir.

  1. Conviértete en una máquina de networking

No hablo de repartir tarjetas como si fueran panfletos en la puerta de un supermercado. Hablo de crear conexiones tan fuertes que ni el puto Armagedón podría romperlas.

Sé el tipo al que todo el mundo quiere tener en su equipo. El que conoce a todo el mundo y puede hacer que las cosas pasen con una sola llamada. Eres el puto centro de la telaraña, el nodo central de la red.

  1. Nunca dejes de evolucionar

El momento en que te quedas quieto es el momento en que empiezas a morir. Reinvéntate constantemente. Sé como una puta hidra: corta una cabeza y te salen dos más.

Aprende nuevas habilidades, explora nuevos campos, desafíate a ti mismo. Si no estás creciendo, te estás marchitando.

  1. Por último, pero no menos importante: ten los cojones de fracasar a lo grande

El fracaso no es opcional, es obligatorio. Pero cuando fracases, hazlo de una manera tan espectacular que la gente no pueda apartar la mirada. Convierte tus caídas en lecciones y tus cicatrices en medallas de honor.

Recuerda: en la jungla empresarial, o eres el león o eres el aperitivo. Tú eliges. Así que sal ahí fuera y demuestra por qué eres el puto amo. El mundo está esperando a que lo conquistes, ¿a qué coño estás esperando?

No estamos aquí para participar en esta mierda de carrera corporativa. Estamos aquí para dominarla, para redefinirla, para ponerla de rodillas y hacerla nuestra perra. Así que deja de leer y empieza a actuar. El tiempo se acaba, y hay un trono con tu nombre esperándote.

Ahora ve y sé tan fascinante que la gente no pueda apartar los ojos de ti. Sé el puto unicornio en un mundo de caballos. Sé la tormenta en un vaso de agua. Sé tan jodidamente increíble que la realidad tenga que ponerse al día contigo.

¿Estás listo para ser un jodido imán de éxito o vas a seguir siendo un mediocre más?

La elección es tuya.

Elige sabiamente, cabrón.​​​​​​​​​​​​​​​​