Imagínate esto: estás en mitad de una entrevista de trabajo para el puesto de tus sueños.
El traje te queda como un guante, has practicado tus respuestas hasta en la ducha, y estás más preparado que un boy scout con esteroides. De repente, el entrevistador te suelta la pregunta del millón: «¿Cuál ha sido tu mayor fracaso profesional?».
Y tú, en lugar de soltar una de esas respuestas prefabricadas que huelen a chamusquina desde kilómetros, decides jugártela. Le cuentas cómo en tu anterior trabajo la cagaste tan pero tan fuerte que casi hundes la empresa.
Pero no te quedas ahí, no. Le explicas cómo convertiste ese desastre en una oportunidad para reinventar todo el sistema, aumentar la productividad y, de paso, salvar el pellejo de todos tus compañeros.
El entrevistador se queda mirándote como si le hubieras dicho que eres el hijo secreto de Batman. Silencio incómodo. Y entonces… se parte de risa. «Chaval», te dice, «estás contratado.
Necesitamos a alguien que sepa convertir la mierda en abono».
¿Suena a película de Hollywood? Pues déjame decirte que la realidad supera la ficción, colega.
Porque la vida, esa zorra imprevisible, está llena de oportunidades disfrazadas de catástrofes.
Y los que triunfan de verdad son los que saben ver el diamante en el montón de estiércol.
Pero vamos al grano, que ya veo que te estás impacientando más que un niño en la fila del baño.
¿Cómo coño conviertes tus meteduras de pata en trampolines hacia el éxito? Pues agarra lápiz y papel, lumbreras, que esto va a ser más útil que un manual de supervivencia en el apocalipsis zombi.
Primero: Acéptalo, capullo. Has la cagado. Bienvenido al club de los humanos. Aquí todos la pifiamos más veces que un daltónico jugando al Twister. La diferencia está en lo que haces después. ¿Te hundes en la miseria como un adolescente emo? ¿O te levantas como un puto fénix resurgiendo de sus cenizas?
Segundo: Analiza esa mierda como si fueras Sherlock Holmes con sobredosis de café. ¿Qué pasó exactamente? ¿Por qué la cagaste? ¿Qué factores influyeron? Disecciona ese fracaso como si fuera una rana en clase de biología. Sí, da asco, pero es jodidamente instructivo.
Tercero: Aprende, por todos los dioses. Si no sacas una lección de cada hostia que te da la vida, eres más inútil que un cenicero en una moto. Cada error es una oportunidad de mejora disfrazada de desastre. Así que ponte las gafas de «aprender o morir» y empieza a tomar notas.
Cuarto: Actúa, joder. El conocimiento sin acción es como un Ferrari sin gasolina: bonito pero inútil. Usa lo que has aprendido para patear culos en el futuro. Conviértete en el puto Terminator de las segundas oportunidades.
Pero ojo, que esto no es solo teoría sacada del culo de un gurú de pacotilla.
Esto es la vida real, más cruda que un filete de Búfalo Bill.
¿Recuerdas a Steve Jobs? Lo echaron de Apple, la empresa que él mismo fundó. ¿Se fue a llorar a su casa? Ni de coña. Montó otra empresa, la vendió por millones y volvió a Apple para convertirla en el gigante que es hoy. Eso es convertir una patada en el culo en un salto hacia las estrellas.
O mira a J.K. Rowling. Antes de Harry Potter era más pobre que las ratas de una iglesia. Rechazaron su libro 12 veces. ¿Se rindió? Que te lo has creído. Siguió intentándolo hasta que se convirtió en una de las autoras más ricas del planeta. Eso es tomar tus fracasos y usarlos como escalones hacia el éxito.
La clave está en cambiar tu mentalidad, colega.
Deja de ver los errores como el fin del mundo y empieza a verlos como el principio de algo nuevo. Son oportunidades disfrazadas de catástrofe, como esos regalos de cumpleaños que vienen en cajas enormes y al final es solo un pendrive.
Así que la próxima vez que la cagues (y lo harás, créeme), en lugar de hundirte en la miseria como un submarino con agujeros, haz esto:
- Ríete de ti mismo. En serio, si no puedes reírte de tus propias cagadas, la vida va a ser más aburrida que una película muda de 4 horas.
- Busca la lección. Siempre hay una, aunque esté más escondida que las ganas de trabajar un lunes por la mañana.
- Haz un plan. ¿Cómo vas a evitar repetir el mismo error? ¿Cómo puedes usar lo que has aprendido para mejorar?
- Pasa a la acción. Los planes son geniales, pero sin acción son como un coche sin ruedas: no te llevan a ninguna parte.
- Comparte tu experiencia. Ayuda a otros a no caer en el mismo pozo. Sé el faro en la oscuridad para otros idiotas como tú.
Recuerda: la vida es demasiado corta para vivirla con el freno de mano puesto. Así que suelta ese volante, pisa el acelerador y lánzate de cabeza a por tus sueños.
¿Qué es lo peor que puede pasar? ¿Fracasar?
Pues bienvenido al club, princesa.
Aquí todos hemos fracasado más veces que intentos necesita un borracho para meter la llave en la cerradura.
Pero ¿sabes qué? Los que triunfan no son los que nunca la cagan, son los que la cagan y siguen adelante como si nada.
Son los que se levantan después de cada hostia con una sonrisa en la cara y dicen: «¿Eso es todo lo que tienes, cabrona?»
Así que ya sabes, deja de ser un espectador en tu propia vida.
Sal ahí fuera y haz que las cosas pasen. Comete errores, aprende de ellos, y luego comete errores nuevos y más interesantes. Porque al final del día, es mejor ser el idiota que lo intentó que el listo que nunca se atrevió.
Y recuerda: la única forma de evitar el arrepentimiento es vivir de una manera que haga que tu yo futuro te quiera invitar a una cerveza en lugar de querer darte una patada en el culo.
Venga, a por todas. Que cuando llegues al final de tu vida puedas decir: «Joder, ¡qué viaje!» en lugar de «Ojalá hubiera…». Ahora sal ahí y empieza a convertir tus cagadas en oro. El mundo está esperando a ver qué coño vas a hacer a continuación.